Los mártires riojanos

Luis Liberti

En breve la Iglesia entera, y en especial la de Argentina, vivirá un acontecimiento importante. Serán beatificados los cuatro mártires riojanos: Mons. Enrique Angelelli, Wenceslao Pedernera, Pbro. Gabriel Longueville, Fray Carlos de Dios Murías. Ofrecemos a continuación un breve extracto del árticulo “El martirio con ‘acento’ riojano” de Luis O. Liberti, svd.

¿Qué nos dicen estos mártires?

Los mártires riojanos no protegieron sus vidas, sino su fuente, es decir su convicción religiosa, en fidelidad a Dios y a sus hermanos. Y esta fuente la defendieron muriendo. Ellos lanzan una pregunta radical: ¿cuál es el sentido último de la vida sacrificada por algo que se considera de más valor que la vida? La resurrección del mártir Jesucristo tiene, entre otras significaciones teológicas, la de perder la vida para recuperarla en toda su plenitud (cf. Jn 12,24). A los mártires riojanos, junto a muchos otros, les está reservada la participación en la plenitud de sentido, es decir, la entronización en el reino de la vida eterna (cf. Ap 7,14-17).

Enrique Angelelli y sus compañeros mártires enseñaron “que no había que esperar la liberación temporal para evangelizar, como algunos interpretaban entonces los documentos de Medellín. El evangelio era raíz y el mejor inicio de liberación temporal, porque ponía los elementos que hacían verdadera la promoción humana”.

“La presencia viva de la Santísima Trinidad en el corazón
del cristiano es el secreto que hace fuerte a los mártires”.


Mons. Enrique Angelelli, Homilía en la Solemnidad de la
Santísima Trinidad, 9 de junio de 1974.

En el contexto histórico secular y eclesial en el cual estos mártires desplegaron sus vidas y servicios, fueron “adelantados” y “conflictivos”. Tanto sus vidas como sus muertes o cercana beatificación es motivo de conflicto desde algunos sectores de la vida secular y eclesial. En realidad la intolerancia a ellos es sólo una excusa, ocultando la que se profesa hacia las personas carenciadas de justicia, dignidad, bienestar integral, trabajo, educación,…“conflictua” que un laico (Pedernera), un presbítero (Longueville), un religioso (Murias) y un obispo (Angelelli) hayan llegado al martirio, es decir, a la perfección de la evangelización (San Irineo) por su sólida y convincente cercanía con las personas marginadas de la historia (cf. Gaudium et Spes 1).

Perspectivas abiertas

El apartarse de las fuentes como la Sagrada Escritura, la Tradición, el Magisterio y la historia de la Iglesia puede conducir a una desnaturalización del discurso y la praxis teológica, al igual que el olvido de la realidad histórica y de la vida real de los seres humanos. Como lo expresa el papa Francisco:

“Las preguntas de nuestro pueblo, sus angustias, sus peleas, sus sueños, sus luchas, sus preocupaciones, poseen valor hermenéutico que no podemos ignorar si queremos tomar en serio el principio de encarnación. Sus preguntas nos ayudan a preguntarnos, sus cuestionamientos nos cuestionan”(L’Osservatore Romano, 10/3/2015, pág 6).  

Observamos que aflora una relación constitutiva y no meramente consecutiva. No existe anteriormente la iglesia para relacionarse con la humanidad y la historia, sino que ésta se constituye en esa vinculación. Los mártires de todos los tiempos conjugaron la fe en lo arduo de la historia humana.

Los cuatro mártires riojanos configuran una constelación complementaria de las vocaciones cristianas jóvenes (laical, ministerial y consagrada), y “con un oído en el pueblo y otro en el evangelio”, asumieron e interpretaron lo que vivía y afectaba al pueblo riojano. Lo hicieron desde la aspiración a la justicia evangélica como impulso del espíritu Santo. Fueron sabios que elaboraron un juicio pastoral, es decir, orientador de la acción evangelizadora en su acontecer histórico y para ello “era necesario algo de instinto profético”.

Fuente: “El martirio con ‘acento’ riojano”, Revista Tiempo Latinoamericano 104, pp32-42.

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