75 años de Carmelita Descalza

La hna. Teresa Margarita del Sagrado Corazón de Jesús acaba de cumplir nada más y nada menos que 75 años del día que ingresó a la vida monástica. Hoy forma parte de la comunidad de carmelitas del monasterio del Espíritu Santo, en Mayor Drumond, de nuestra diócesis. ¿Qué mueve a alguien a entregar su vida de este modo?

1- ¿Por qué entró al Carmelo?
“Él nos eligió en la Persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que
fuésemos consagrados e irreprochables ante El por el Amor.” (Ef 1,4) Esta es la certeza que tengo: Que Dios nos ha elegido. Pero nosotros no conocemos ese llamado y necesitamos algo o alguien que nos haga verlo con claridad y el Señor tiene muchas maneras de hacernos ver su Voluntad.

De mí les puedo contar que nací en Simoca, Tucumán. Yo no tenía ninguna atracción por ser monja, sino que disfrutaba todo lo que vivía allí. Hasta que el Señor permitió o quiso que me llevaran a una casa religiosa a los 14 años para ser educada y allí conocí realmente lo que era la vida religiosa y también la vida de los santos y cómo se entregaban al Señor. Siempre el ejemplo de los santos nos mueve mucho y en ellos se muestra las maravillas que obra Dios… La superiora de la casa donde estaba siempre me preguntaba si no tenía deseo de consagrarme a Dios y yo le decía que no, hasta que un día de retiro, al sentarme, vi delante de mí una estampa que decía: “Ven y sígueme”. Al leer con más detalle, vi cuáles eran los motivos por los que uno podía consagrarse a Dios. El principal era por la salvación de las almas. Entonces me dije: “Esto sí merece la consagración de mi vida!”. Y ahí me decidí. Y como había leído y conocido la vida de Sta. Teresita, me incliné por el Carmelo. Así ingresé en el Carmelo de Tucumán el 11 de febrero de 1944 a los 18 años.

2- ¿Qué significa entregarle la vida a Jesús en la vida contemplativa?
Significa renunciar completamente a la vida del mundo y consagrarla enteramente al servicio de Dios en una vida de oración, que no es más que hacerlo todo por amor al Señor, a la Iglesia y por la salvación de las almas.

La Vida contemplativa nos une más a Jesús por el Amor hasta identificarnos con El. Es hacerse una cosa con El. Significa hacer un desposorio con Jesús, una Alianza que quiere decir: “Yo me entrego a Él para siempre y Él se entrega a mí para siempre.” Esa es la Alianza. Y El, con su Gracia, sostiene cada día esa Alianza, para que no se rompa.

“Tu Amor por mí es más dulce que la miel.
Y tu misericordia es nueva cada día.
Es por eso que te doy todo mi ser”


(hna. Teresa Margarita)

3- ¿Qué testimonio puede darle a los jóvenes de hoy de una fidelidad tan larga?
Desde que entré al Carmelo, nada me ha sorprendido. Lo encontré como me lo imaginaba: en la realidad que yo podría vivir. Y lo que comprendí es la Fidelidad de Dios; que cuando Él nos pide algo nos da su Gracia para ayudarnos a aceptarlo y ofrecerlo. Sin su Gracia, nada podríamos hacer. Y, además, puedo decir que todo lo he hecho con alegría. Nunca me arrepentí, a pesar de las pruebas por las que El me hizo pasar. Servir a Dios es servir a la alegría, a la Fidelidad, a la Verdad y a la Vida. Y esto es lo único que nos puede hacer feliz en la vida: darle lo que Él nos pide. Cuando el corazón deja de latir es porque está muerto. Cuando se ama de corazón nunca se deja de amar con el mismo amor. Y cuando la persona deja este mundo, sigue amando con amor eterno en el Corazón de Jesús.

4- ¿Quién es Jesús para Ud. después de haber vivido toda su vida para El?
Jesús para mí es mi Dios y mi Todo, mi alegría y mi felicidad eterna ya desde ahora. Por eso, canto muchas veces esta frase de Sta. Teresita: “No me arrepiento de haberme entregado al Amor!” Sólo Jesús ha sido mi única esperanza, El no defrauda a nadie. Él es un Misterio donde nadie puede penetrar: un misterio de Amor, de Belleza, de Poder. Quiero conocerlo para más amarlo.

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